Dejo su infancia para poder trabajar, a los 6 años Iván Zambrano ha vivido las experiencias más amargas de su vida.
Ahora a sus 47 años recuerda con tristeza aquella época, cuando le toco palpar y sentir la ausencia de su padre debido a un accidente de tránsito que sufrió en el sitio Barquero, del cantón san Vicente.
¡Empanada!, ¡corviches!, ¡pan de almidón!
Es lo que gritaba Iván cuando salía a las calles de Tosagua a vender su pequeño negocio y así llegar a su casa con unos cuantos sucres en su bolsillo para mantener a sus cuatros hermanos y madre.
Es así como Iván se empeñaba día tras día, con el riesgo de no regresar a su casa con dinero y sin vida.
Mientras miraba su rostro en un espejo, sus ojos se le pusieron brillosos, parecía que guardaba un gran resentimiento ante la pérdida de su niñez y de un ser querido, que fue su padre, ahora esto es un hecho del pasado que aun lo recuerda, lo que se ha convertido en un trago amargo para Iván.
Diez años más tarde, la vida le lanza otra mala jugada, la muerte parecía seguirle, cuando un Mazad rojo, impactó su motocicleta, dejándolo en el pavimento inconsciente. De aquel suceso son pocos los recuerdos que tiene, recobró el conocimiento en una cama fría, envuelto en sábanas blancas, un suero en la mano y una cruz en la pared que le hacía mantener la fe y repetir que aún conservaba la esperanza de que su vida cambiaría algún día y que apenas esto era el principio de los desafíos.
Después del accidente comenzó a trabajar como taxista, un día haciendo un flete al hospital de Portoviejo, un niño se le acerco a venderle la lotería, le insistía para que comprara pero él no cargaba dinero suficiente solo cargaba unos cuantos sucres; al ver la cara del niño se recordó el mismo cuando vendía empanadas, sacó lo poco que tenía y la compró.
Justo la lotería jugaba el mismo día - Pues yo ni por enterado de que me ganaría la lotería ese día y saldría de mi pobreza, pues ese fue el regalo más grande que Dios me pudo dar, pero hubiese querido que no me quitara a mi padre, un padre se necesita mucho; aunque con este dinero decidí seguir adelante y no truncar mis estudios como no lo puede tener yo estoy dándole todo a mis hijos - manifiesta.
En aquel entonces los 15 millones de sucres que ganó era mucha plata, su vida cambio, ya no fue el muchachito que vendía comida y se ganaba con el sudor de su frente su dinero
“No me avergüenzo de haber vendido empanadas, es un orgullo haber pasado x todas estas etapas de la vida”. No malgastó el dinero, lo puso a producir y como ya tenía una familia no quiso quedarse en Tosagua viajo a Portoviejo para cambiar su estilo de vida.
-¿El teléfono sonó su mirada se prolongo fijamente al ver el nombre de la persona, no pensó dos veces en contestar?
¡Hola!
_ ¿Justamente estaba por llamarte, para ir donde quedamos?
Mientras apagaba su celular, volvió a sonar. Esa llamada no la contesto. Luego en silencio unos minutos, el marco el número de alguien.
_ ¿Yo te llamo cuando valla para allá?
¿Me daba la impresión de que ya quería que terminemos con el dialogo que teníamos?
_ ¿no se valla me dijo, yo la llevo donde va ?
No no no… se preocupe me quedare en casa a terminar mis deberes.

